Quedamos de vernos en un metro lejísimos, Acatitla… creo. Ya ni recuerdo por qué accedí a su proposición de invitarme a comer a su casa. Llegó todo arregladito como buen metalero galán. Caminamos un montón, tomamos una micro y luego un taxi, yo sentía que me había llevado hasta Puebla.

La verdad es que donde vive está bien feo. Pero su gentileza y esmerado alaciado en esa melena mérol, me hicieron olvidar el código postal, ja. Llegamos a su casa y cha chán… una fiesta familiar y yo con mi chamarra roja brillosa del Caesar Casino que compré en la paca y mis vans golden snake.

Lo primerito que hizo fue presentarme a sus papás, luego a su hermano (el festejado) y luego a su demás familia. Me dio mucha pena, si me hubiera avisado de la celebración, le hubiera bajado 3 bolsitas de brillantina a mis ropas, pero estaba emocionado de que al fin se animó a invitarme a salir.

Comimos, cheleamos un poco, platicamos de muchas cosas y yo sentía que por fin San Antonio de Padua se había acordado de mi petición, pero cuando más más sentí el hervor de nuestro arroz, me dice “vamos por mi chica al metro ¿no?”.

Canalicé mi ira hacía pedazo de pastel con escudo del América que me sirvió su abuelita, apreté los dientes y le dije –Claro, no´mas que me lo termine y vamos-. Me despedí de toda su familia y me dieron una bolsa con mole, aunque él insistía que no me lo dieran porque íbamos a regresar, la dejé discretamente en una mesa y me justifiqué tontamente–Pero qué tal que llueve fuerte y como aquí se inunda mucho, ni modo de regresarme, además vivo lejos- justificación que le valió a su mamá borracha y a todos los presentes.

Ya no quise hablarle y él cómo es muy metalero y sólo habla para decir cosas que cree convenientes, no habló en todo el camino. Llegamos al metro y le dije –sabes qué, creo que mejor me voy, bye- y con todo mi drama, me subí al vagón en dirección contraria, lo cual me enteré cuando llegué a la estación Los Reyes.

Se quedó como menso con sus ojotes abiertos, sólo lo volteé a ver y moví la cabeza negativamente, como diciéndole “no me chingues, me emocionas, me tiras el perro bien cabrón y luego traes a la novia”. Ya en dirección correcta, me agaché un poquito cuando pasé por la estación en la que lo había dejado, igual sentía coraje, pero más vergüenza de mi drama ft. World Cinema Dramatic Competition en Sundance.

En uno de los mil transbordes que hice para llegar a metro Rosario, me marcó al celular, respondí y no me dejó hablar, sólo dijo “No te muevas de ahí, ahorita te alcanzo”, le colgué y seguí caminando.

A los 20 segundos alguien me agarró del brazo. Era su novia y detrás de ella, él venía corriendo. ¡Qué pena y cuanta emoción a la vez! –Se te olvidó el mole- me dijo.


¿Recuerdan que en posts anteriores, les conté que Amurabi (a.k.a. el velvet de cierto pelo jijiji) me invitó a hacer un colección de playeras para su tienda? Pues la hice y aunque no lo parezca me rompí la cabeza tratando de darle al clavo y lo conseguí. Me aventé 5 ilustraciones y se las mandé, el trato fue vía Facebook y al final me dijo que sí, que le habían gustado mucho.

Quedamos para detallar algunas cosas con el impresor de las playeras en el MUMEDI. Estaba súper nervioso porque a Amurabi ya lo conocía desde hace mucho tiempo por blog, siempre me ha parecido súper inteligente e interesante. Además tenemos amigos en común que igual hicimos vía blog, pero que conocí por otras circunstancias.

Llegué a las 11 de la mañana y no estaba, así que me puse a ver todas las chácharas que venden ahí, salí a fumar y a ponerle saldo a mi celular. Al ver que ya había pasado media hora y no llegaba, pedí una tizana y sonó mi celular, llamaron de su tienda de Oaxaca para decirme que me alcanzaba en 5 minutos.

Seguí tomando mi tizana y mirando a las personas, de repente llegó Amurabi y… cha chán: es muy guapetón. Nos cambiamos de mesa y estaba su hermano Chucho con el impresor. Platicamos sobre el estilo de playeras, colores y todo eso. Hablé con Chucho mucho rato, fue raro y me puse nervioso porque la conversación giró sobre mí y mi otro blog, las razones por las que lo cerré, incluso las primeras cosas que me dijo fueron que yo le daba güeva en vivo, por eso me cayó muy bien, aunque después le medio confesé que andaba ido por cosas de la vida, para justificar mi actitud.

Fue muy rápido y quizá no lo notaron ellos, pero me sentí muy emocionado porque la colección ¡va a tener mi nombre!… bueno, mi nickname: rafafefifofu y pues eso es ¡increíble! es algo con lo que había soñado, aunque todo mundo se burle que es como Thalia y sus lentes, yo prefiero verlo como si fuera Chloë Sevigny para Opening Ceremony.

Cambiando de tema, pero en la misma onda, hace un año mi amigo Alejandro tenía un proyecto para una revista y por razones que aún desconozco nunca salió. Me invitó a colaborar con un texto sobre moda para que en el futuro me hiciera cargo con la sección, así que mandé muchos mails a diseñadores mexicanos que admiraba o que sólo me gustaba su trabajo, pero ¿qué creen? ninguno me respondió. Entonces sufrí como modelo con sobrepeso porque se acercaba el cierre y no tenía entrevista ni nada.

Ese día, seguí enviando mails y un amigo que había hecho en myspace (cuando myspace era lo máximo) se conectó al Gtalk. Se llama Andrés y es diseñador de una marca que me gusta mucho, Raasta. Él es de Madrid y me encanta todo él y lo que hace. Dudé en pedirle la entrevista porque hacía mucho tiempo que no platicábamos, pero me animé y le envié un cuestionario.

A los dos minutos me habló por Gtalk y dijo que estaba encantado con la entrevista, la respondió súper rápido, en chinga redacté. Meses después cuando me dijo Alejandro que ya no salía la revista, casi lloro porque Andrés me había pedido un ejemplar.

Hace 3 semanas, llegó un mail en el que un amigo de Alejandro, me avisaba que iban a usar mi texto. Me emocioné y les dije que no había bronca, nada más que me dejaran actualizarlo y tratar de conseguir unas fotos de la nueva colección de Raasta y ¿qué creen? ¡Andrés me había mandado fotos de esta temporada desde el año pasado¡ Una marca que vende en Lafayette y ha sido parte de editoriales europeas importantes con modelos como Alek Wek, tuvo la confianza de darme fotos de una colección que todavía ni salía. La verdad no creo que alguno de los diseñadores de aquí me hubieran dado siquiera una foto de su nueva colección.

En fin, este mes ha sido muy bueno, me siento contento. Por cierto, la revista se llama Código 57 y será de distribución gratuita, si la ven, porque creo que solo saldrá en Queretaro, no sean malos, guárdenmela y envíenla. Las playeras de Rockspell no sé si me tocará una a mí, pero si alguna les gusta y la quieren yo creo que con Amurabi se pueden arreglar.



(modelo falsa con una de mis playeras favoritas)

(modelo hipster y falso con una de mis playeras favoritas)


Páginas de Postal 57






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